sábado, 11 de febrero de 2012

The Jeweler

And you know what it's like to hold the Jeweler's hands
Él es uno de esos. 
Que mira, sonríe y luego, cuando te has confiado, mata. 
Todos caen en sus redes, esas que ha ido tejiendo con el sudor de la soledad en la sombra, con el dolor de la insatisfacción. 
Era completamente invisible, estaba desprovisto de cualquier tipo de atractivo. Así que emprendió un largo viaje y, al volver, abrió su taller.
Nos sedujo con una imagen que iba creando día a día, improvisando con el acierto de los miserables dispuestos a agarrarse a un clavo ardiendo.
Ahora es tarde. Todos hemos entrado en su juego de intrigas y seducción. De pasiones y odios vacíos. De complejos odiosos y envenenados. Ha llegado a lo más alto.
Pero toda esa imagen de seductor agresivo, de bohemio encerrado en su taller de joyería, de apasionado, de hombre interesante y atractivo, no es más que otra de sus farsas.
Él quisiera poder decir que es un romántico atormentado, que está envuelto en una historia de amor-odio de esas que se ambientan en habitaciones sin ventilar en blanco y negro en las que entre las sábanas blancas destaca la ropa interior vintage de encaje. Que se sumerge en el alcohol por las noches en la más absoluta soledad pensando en lo vacío de su vida, que se acuesta a escondidas con esa bailarina francesa casada con su mejor amigo, que se despierta solo con resaca y el cuello lleno de carmín. Que escribe una obra maestra inconclusa que, por su mala suerte, nunca se leerá. Que es un hombre que, teniendo todo lo terrenal, ansía algo más, trascendente, que solo le da el amor de quien duerme con su amigo. Que de vez en cuando desata su creatividad y, entre lágrimas de hombre sensible pero masculino, pinta lienzos mejores que los de Picasso que luego utiliza para alimentar la estufa que evita que se congele por las noches. Que desea la muerte de Colette tanto como desea su cuerpo, que a veces, cuando cae rendida en sus brazos y se enciende un cigarrillo en la cama mientras él le acaricia la espalda, la ama tanto que le gustaría acabar con su vida.  Que odia con la misma intensidad con la que ama, que a Jacqueline la estrangularía sin dudar. Que aquel día que sucumbió y se acostó con ella tras cubrir su cuerpo de cardenales fue por un odio tan profundo que no supo cómo expresarlo de otra manera. Que no puede dormir y emplea las noches en escribir cartas interminables de amor a Colette. Que un día fue sorprendido por su amigo en la cama con ella porque Jacqueline, muerta de celos, los había delatado. Que luchó por la vida de Colette, que se escondía entre las sábanas como un cervatillo asustado, que peleó como un hombre contra su amigo. Que Jacqueline lo sorprendió por detrás y le aprisionó los brazos con la fuerza del odio (o de un amor tan profundo como el que él mismo profesaba por la bailarina). Que esto dio tiempo a su amigo para llegar hasta la chica, que no pudo defenderse. Que vio cómo desaparecía el brillo de los ojos de ella y cómo se le quebraba el cuello. Que huyó con su cuerpo desnudo y lo enterró bajo la lluvia en una fosa que él mismo cavó. Que siguió escribiéndole cartas, aun cuando emprendió un romance con Jacqueline, que se había casado con su amigo. Que amó a Jacqueline y a Colette con la misma fuerza con la que las odió por arruinarle la vida.
Pero nada de esto es cierto. 
Ni Colette ni Jacqueline existen. 
Existimos tú, yo. 
Él y los demás. 
Esos sí que somos de verdad.
Pero él, aun existiendo, no tiene nada que ver con el enamorado de Colette. Es un farsante, y, como tal, te lo descubro.
Pero no me oyes, porque no me salen las palabras. Porque si conozco su verdadero rostro es porque yo, como tú, también soñé que era Colette. Como lo cree una y lo anhelan todas.
Tampoco creas que Jacqueline es algo más que un mero sueño. Aunque conozcas a quien cree ser ella.
Todo es humo.
Espejismo.
Y detrás, un niño mayor que llora.
Pájaros azules.

5 miradas cristalinas se han posado aquí:

  1. Cada vez me gusta más lo que escribes, en serio. Me asombro con tu capacidad de expresarte y con la habilidad con la que tejes tu mundo. Un mundo que cuando lo leo me da la sensación de que estoy dentro de un cuento de hadas de sueños rotos.Es hermoso.

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  2. Los dos relatos más recientes me han encantado, creo que se nota una mejoría en tu forma de escribir (que ya de por sí es excelente)
    Tienes una forma de evocar a la cultura popular, y a los clichés, y a destrozarlos y hacerlos nuevo y formar collages que realmente es lo que es la vida real... MUY impresionado. Y heartbreaking.

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  3. Te has quedado como nueva después de escribir esto, ¿verdad? Transmites muchas cosas, entre ellas, rabia :) y eso está muy bien. Escribir ayuda mucho a tranquilizarse cuando más lo necesitas.
    Me encanta, porque no es una historia de amor típica, porque creo que no existen y porque sabes cómo impresionar :)

    Un besito, Liss.

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  4. Se me ha ocurrido una forma de comentarte!!! desde el ordenador de la biblioteca!! Hace mucho que no publicas nada nuevo :((
    Te veo en una semana. Te quiero!

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  5. Por cierto esta es una de mis favoritas :)
    Marta

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